Biomagnetismo

En los últimos años las medicinas alternativas han tenido un auge importante, están marcando una diferencia en los tratamientos médicos actuales y un nuevo campo surge a través de la utilización de campos magnéticos para reconocer, tratar y prevenir patologías. En general, se puede decir que la magnetoterapia se ha aplicado bajo el principio ‘polo sur, analgésico’, ‘polo norte, anti-inflamatorio’, en situaciones concretas, ya sea por horas, días o períodos mayores de tiempo.

El biomagnetismo (los pares biomagnéticos) permite ir más allá identificando los orígenes del problema, clasificando, midiendo y corrigiendo las alteraciones fundamentales del pH del organismo. Cuando el pH es equilibrado, inmediatamente comienza a corregir y regular las patologías infecciosas. Este nuevo criterio terapéutico permite identificar el origen de enfermedades virales y bacteriales al igual como disfunciones glandulares causadas por microorganismos patógenos en los órganos.

Permite recuperar la salud a través de la aplicación de campos biomagnéticos de mediana intensidad logrado con imanes de potencia superior 1000 gauz y así restableciendo puntos de energía alterados en el organismo que, en su conjunto, dan origen a una enfermedad (aguda o crónica). La técnica utilizada trata principalmente de regular el pH (potencial hidrógeno) del cuerpo, lo que nos lleva a la homeostasis del cuerpo que, en este caso, se traduce como recuperación de la salud. El pH del organismo juega un rol principal ya que un exceso en el grado ya sea de acidez o alcalinidad permite el aprovechamiento de la misma por microorganismos, causa o efecto de enfermedades.

Para lograr que el pH torne a neutro se utilizan cargas magnéticas con determinada polaridad y fuerza en puntos de resonancia determinados, eliminando así el medio de crecimiento de microorganismos patógenos que pudieren estar provocando malestares en el paciente. Esta terapia no invasiva permite una recuperación pronta, no deja secuelas y no ocasiona iatrogenias, destaca además por su sencillez, el positivo y beneficioso efecto para el paciente y la carencia de efectos secundarios.

Esta técnica fue descubierta en 1988 por el Dr. Isaac Goiz Durán, quien, aplicando dos imanes de mediana intensidad, de polaridad opuesta, en partes específicas del cuerpo logró un equilibrio interno (o pH neutro) en el organismo de los pacientes logrando la recuperación de la salud.